Las olimpiadas corporativas permiten transformar una actividad deportiva en una experiencia de integración.
Durante unas horas, los equipos salen de su contexto habitual y participan en desafíos, competencias y dinámicas en las que pueden interactuar con personas de distintas áreas.
Pero para que la experiencia resulte bien, no basta con elegir un par de deportes y dividir a los participantes.
¿Qué son las olimpiadas corporativas?
Son jornadas diseñadas especialmente para una empresa en las que los colaboradores se organizan en equipos y participan en distintas actividades.
Las pruebas pueden ser deportivas, recreativas o una combinación de ambas.
El objetivo no necesariamente es descubrir quién tiene mejor condición física. La experiencia puede diseñarse para favorecer participación, coordinación, compañerismo y diversión.
¿Qué actividades se pueden incluir?
Dependiendo del espacio y perfil de los participantes se pueden incorporar:
Fútbol.
Vóleibol.
Atletismo recreativo.
Postas.
Tirar la cuerda.
Circuitos.
Juegos grupales.
Competencias de coordinación.
Desafíos por equipos.
Una buena programación combina pruebas de diferente naturaleza para que distintas personas tengan oportunidades de participar.
Cómo formar los equipos
Existen diferentes estrategias.
Se pueden utilizar áreas de la empresa como equipos o mezclar departamentos para generar nuevas interacciones.
Esta segunda opción es interesante cuando uno de los objetivos principales es integrar personas que habitualmente tienen poco contacto.
También pueden utilizarse colores, nombres, banderas y elementos de identidad para aumentar el sentido de pertenencia.
Competencia sí, pero con una buena experiencia
Un sistema de puntuación ayuda a mantener el interés, pero la competencia no debería eclipsar la experiencia.
El formato debe permitir que las personas disfruten independientemente de su rendimiento deportivo.
Reconocer categorías diferentes también puede ayudar: mejor equipo, compañerismo, creatividad o espíritu deportivo.
¿Qué necesita la organización?
Hay varios aspectos que deben planificarse:
Recinto.
Cantidad de participantes.
Equipos.
Programa.
Materiales.
Monitores.
Hidratación.
Pausas.
Sistema de puntuación.
Premiación.
Mientras mayor sea la cantidad de participantes, más importante será diseñar adecuadamente los flujos y horarios.
Una jornada que puede convertirse en tradición. Cuando la experiencia funciona, las olimpiadas pueden repetirse cada año y transformarse en uno de los eventos esperados por los colaboradores.
En Cienporciento podemos ayudarte a diseñar y ejecutar Olimpiadas Corporativas adaptadas a tu empresa y número de participantes.